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jueves, 16 de junio de 2011

METRÓ

Escaleras

Las personas con auto aborrecen el metro mexicano por sus instalaciones, sus aromas, su gente, sus experiencias... Casualmente, una mujer mayor la cual encaja con este perfil y dice ser practicante de metafísica se peleó con un señor la última vez que lo abordó. Provocó que su esposo fuera golpeado...

Pero más allá de los comentarios grotescos que profanan mis oídos de vez en cuando, sigue agrandándome el metro. Es una experiencia completamente surrealista, unos van de compras al metro, otros más sin esperarlo van a encontrarse nuevas diversiones y juguetes que sólo ahí generan un valor sentimental, como el niño que descubrió la maravilla de la linterna por cinco pesos. Ilumina el túnel mientras el tren sigue su paso.

Ayer me preguntaba que pensarían los habitantes del siglo pasado, ya saben aquellos de los tiempos porfirianos o previos a esta etapa mexicana. En esos momentos fue cuando al otro lado del mundo, los hermanos Lumiere filmaron por vez primera un tren y lo presentaron a la primera audiencia que salió despavorida por miedo a ser atropellados.

Estos días he reanudado mis viajes en metro, diferentes cosas han evolucionado. Por ejemplo, el boleto no cuesta más 2 pesos, ahora subió una denominación más... evado continuamente ventiladores que distribuyen gotas de un líquido desconocido en varias estaciones de trasborde también, alcancé a comprar un par de tarjetas del metro las cuales ahora están agotadas...

No sé si influya el factor de los audífonos, pero he descubierto detalles que han hecho de mis viajes nuevas aventuras donde la exploración puede conducir a resultados inesperados. ¿Sabías que el metro de la Merced huele a hierbas desde el primer momento en que el tren ingresa a la estación? ¿Sabías que hay estaciones donde algunas generaciones son más presentes que otras? ¿Qué hay más trajeados y tacones cerca de Polanco? ¿Que hay más vendedores en la línea azul? ¿Que la línea B tiene una magnífica vista a lo que muchos llaman "cartolandia"?

¿Qué pensarían los contemporáneos porfirianos de viajar abordo de los trenes en el metro? Si yo, que tenía años de no abordarlo me he maravillado, no imagino la sorpresa e impacto de ellos...
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lunes, 18 de abril de 2011

¡Venga buena suerte, venga!

Textura interior

Últimamente me he estado poniendo la ropa dejando las costuras a la vista. En ocasiones me percato hasta después de hacerlo y ya no lo puedo remediar. O bien, unos instantes de ponerme encima las prendas, sonrío y digo, "Vaya, que está al revés."

Como hoy. Después de abrir los ojos ante un sueño bizarro con mi amigo Lex Luthor, encender la computadora y deambular en el cuarto debido al mal tiempo tomé la ropa, ajusté una blusa, el suéter y enseguida saqué el pantalón del armario. 

Lo tomé de la cintura, metí primero un pie, subí la tela y siguió el pie izquierdo. Justo cuando iba arriba de mi trasero y a punto de cerrar el botón noté en cuestión de segundos que algo estaba diferente. Vi los extremos de las piernas y las costuras se asomaban alegremente como diciendo "¡Wow! Así se ve del otro lado... Mmmm... ¡Impresionante!"

Descalza me senté en la orilla de la cama, miré hacia arriba y sonreí de oreja a oreja percatándome de mi gracia sin nadie que lo viera. Ni pensar, estaba a punto de salir con el pantalón al revés tan campante como siempre... Me quité el pantalón, lo tomé desde el interior y le di una vuelta.

Dicen que en algunas culturas es considerado de buena suerte ponerse la ropa al revés. Como los calcetines o los interiores... Me pregunto si un pantalón vale en esta creencia.  Es curioso, la insignificancia de un pequeño detalle es un símbolo de buena suerte y alegra el día.  Vamos, que eso fue una muy buena sonrisa. De todas formas, grito a los cuatro vientos con los brazos bien abiertos: "¡Venga buena suerte, vengaaaa!"
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jueves, 14 de abril de 2011

Hasta lavar el mate

Mate encuentra a mate



Nunca he tenido oportunidad de pisar tierras americanas sureñas. Gracias a los tratados de comercio, la globalización, el internet y una conocida que me dió a probarlo, experimenté el sabor, olor y textura del oro verde. Perdonenme mis hermanos argentinos porque en ocasiones lo bebo en taza. Espero pronto tener el dinero para conseguir un mate de cristal. ¿Alguien me recomienda alguno?

El primer porongo en mis manos, es guardado como una reliquia después de haberlo usado unas cinco veces. Su apariencia es muy similar al retratado, sólo un poco más diminuto. Éste (la imagen), también sufre de ser una reliquia llevada por generaciones la cual he usado este día para levantar el ánimo.

Me encanta el misticismo que envuelve la cultura del mate. La tradición en torno que por nada del mundo es simple. Con el hecho de mencionar "mate" nos referimos a múltiples objetos cuya complicidad va desde un sueño, un porongo, una promesa en un cuarto, confesiones de amor, una bombilla, reafirmación de la hermandad o muchísimas alegrías más. Sé que al escribirlo probablemente me esté quedando corta pues si, el káaygua* genera un universo hermoso de situaciones variadas.

Seguramente, mi reliquia, y la de generaciones (mencionadas en el primer párrafo) están hechas de Lagenaria siceraria, una cucurbitácea que irónicamente el fruto al ser muerto, da vida al recipiente que compartirá sueños y alegrías de tanta gente. Siendo motivo de iluminar miles de caras al recordar y sonreir sólo por ver un porongo en las manos de alguien mientras camina en el parque.

Es interesante conocer el origen de la rueda. Gracias a wikipedia y a la persona que editó esa parte, pude leer un fragmento de (no estoy segura) la leyenda o el mito, he aquí el extracto:

El mate se originó como un rito de los nativos guaraníes en el territorio que hoy ocupa el Paraguay y la provincia argentina de Misiones, los guaraníes sepultaban los restos de sus seres queridos y en ese mismo lugar plantaban yerba mate, luego que la planta crecía, la cosechaban y la tomaban en "rueda" con sus familias de la misma manera que se realiza hoy en día. Los nativos guaraníes realizaban estos ritos porque creían que de esa manera el espíritu de sus seres allí enterrados iban a crecer con la planta de yerba mate, pasar a través del mate a su cuerpo y permanecer con ellos. También solían plantar donde enterraban a sus parientes distintos tipos de vegetales comestibles porque creían que así crecía mejor la planta.

Bien, ha sido un gusto compartir mi afición a esta bebida que ha tomado un lugar en mi corazón. Me voy a hacer mi segunda, hermosamente solitaria ronda de mate culpable de levantar el ánimo en cualquiera.

*Káaygua. Palabra de origen guaraní cuyo significado se desgloza en:
Káa = yerba  
     y = agua
  gua = procedencia


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miércoles, 13 de abril de 2011

Uno de esos días

Luces

Siento que mi alma regresa. Esto me fue anunciado y comprabado en un sueño. Caminando por las calles de la hermosa Cuba. A mi lado, autos clásicos llevando gente a quien sabe cuantos destinos y transéuntes sonriendo como un respetable saludo. Hombres y mujeres con ceños tranquilos totalmente diferente a lo acostumbrado en los vagones del metro mexicano. Nubes reales, cero chemtrails. Edificios antiguos, unos colapsados pero otros en uso. Así llegué al prédio con agua bajo sus pisos. Un elevador con doble puerta y sonidos metálicos que avisan si suben o bajan entre niveles enmarcados por aire y botones brillantes a su derecha.

El anuncio estaba cerca, iba exactamente a una oficina vieja, donde los papeles caídos son una condición natural del abandono justificado por el tiempo. Archiveros, mesas y sillas de madera. Éstas últimas tapizadas en piel para lo que fue una vez un cómodo, prolijo y lujoso lugar.

No era necesario buscar, sólo recordar las instrucciones del Sr. Regino que alguna vez de chica me contó al visitar su oficina ubicada en el edificio número 1 de la calle Bucareli en la Ciudad de México. Sólo sabía que estaban en un archivero. Habían dos pasando la silla de la mesa principal tallada en roble. Casi juntos, la madera vieja estaba un poco hinchada y los moví fácilmente debido al agua.

Abrí el cajón de arriba en el archivero a mi izquierda, removí los impresos y encontré el falso fondo. Develé los misterios que al despertar sabría son el anuncio de mi retorno. Monedas de oro delgadas, enfundadas y sostenidas por un hilo grueso de seda rojo. Las tomé. Sonreí. Emprendí mi retorno feliz, sabiendo que la búsqueda de hace tiempo había generado frutos.

Aún no sé exactamente lo que ha retornado conmigo pero estoy segura, mi alma regresó. Tal vez fue esa niña interna que estaba medio dormida, aunque la he sentido. Quizas fue esa parte objetiva y enfocada en completar las misiones creadas por una para aprovechar mi energía en este mundo dual. Aún no lo sé. Pero el anuncio llegó. Eso sí, muchas cosas cambiarán a partir de regresar con estas monedas en mi interior.

Apesar de esto, es irónico pues hay días en los que me pregunto qué diablos estoy haciendo con todo el potencial de esta vida en mis manos. Hoy, es uno de esos días.
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